jueves, 10 de marzo de 2016
Juguem amb les caixes
Gràcies a totes les famílies que heu portat caixes a l'escola, els nens i nenes de Trapelles s'ho han passat d'allò més bé jugant amb elles.
A continuació us deixem un petit recull d'aquests moments.
miércoles, 9 de marzo de 2016
Cançó del Tortell
Deixa’m coure en el teu forn,
un tortell rodó i ben gran.
Serà dolç, tindrà crocant
i amb ametlles pel voltant,
Ben farcit de crema,
ben farcit de crema,
i amb cireres roges
que em diran: mengeu-me!
Deixa’m coure en el teu forn,
un tortell rodó i ben gran.
Serà dolç, tindrà crocant
i amb ametlles pel voltant,
lunes, 7 de marzo de 2016
La Geganta Marcelina i El Llop
A continuació podreu veure les dues cançons que hem estat treballant aquestes últimes setmanes:
miércoles, 2 de marzo de 2016
LA GEGANTA MARCELINA
Aquests últims dies hem estat treballant el conte de la Geganta Marcelina, i finalment vem fer el teatre.
domingo, 7 de febrero de 2016
Carnestoltes 2016
Aquests dies hem realitzat activitats relacionades amb el Carnestoltes, com pintar-nos la cara, vestir-nos amb robes diferents, posant-nos barrets i perruques ben divertides, etc.
I per fi, el passat dia 5 de Febrer varem fer la Festa del Carnestoltes amb tots els pares, mares i familiars de tots els Trapelles!!
I per fi, el passat dia 5 de Febrer varem fer la Festa del Carnestoltes amb tots els pares, mares i familiars de tots els Trapelles!!
Juguem sense comprar
Mireu aquest interessant article, ens ajudareu a crear aquestes joguines tant creatives, educatives i gens costoses pels nostres nens i nenes de Trapelles? Segur que sí!
Juguetes y más juguetes
Posted by mirefugiovirtual
Hoy quiero romper una lanza a favor de la crisis.
No estoy loca, no. Lógicamente la gran mayoría de las cosas que trajo consigo la crisis económica en la que nuestro país está inmerso son malas, pero me gusta ver el lado positivo de todo.
A pesar de ser una de las afectadas por los innumerables puestos de trabajo que este gobierno dejó (contratos basura que cesan con suerte a los 12 meses), a pesar de tener que privarme de un montón de cosas por no llegar a todo, gracias a las infinitas posibilidades y ayudas a los jóvenes que este gobierno dejó. A pesar de todo, me gusta ver el lado positivo.
Y es que, gracias a la crisis, la gente explotó su creatividad al máximo.
Cada vez hay más cosas hechas a mano, cada vez encuentras más tutoriales en internet para hacer lo que sea con materiales baratos. Con la crisis llegó el boom del DIY (Do it Yourself = Hazlo tú mismo) y del LOWCOST (precios bajos). Y yo me dejé llevar.
Será que lo llevo en la sangre, que siempre lo vi en mi casa. Porque mi madre es una manitas, y hace lo que sea con cuatro cosas que encuentre por ahí.
Ella era la que me ayudaba a terminar los trabajos de plástica que yo siempre posponía porque “estaban chupaos” y luego me pillaba el toro.
El caso es que, los menos culpables de todo este desarreglo económico que sufrimos, son los niños. Y en relación a ellos va el post de hoy.
Aunque no dispongamos de una cantidad grande de dinero, podemos conseguir que los peques de la casa jueguen sin parar, si nosotros mismos fabricamos los juguetes.
Y es que está muy de moda el hacer cosas con cartón. Yo lo uso mucho para mis trabajos de Scrap. Reciclo cajas de cereales, cajas de zapatos… de cualquier cosa y siempre le termino encontrando una utilidad. Lo mejor de todo es el resultado final :D.
La verdadera finalidad de los juguetes, sean del tipo que sea, es fomentar la creatividad y la imaginación de los niños. Que desarrollen el juego simbólico, por ejemplo, es muy importante para su crecimiento intelectual.
No se vosotros, pero yo me quedo embobada viendo a los críos inventar historias y jugar horas y horas. Es muy fácil hacerlo si cuentas con la infraestructura necesaria (juguetes de todo tipo), pero es maravilloso hacerlo con el poder de la imaginación, donde un tarro de cristal se convierte en una lámpara maravillosa, o un tubo de plástico es un catalejo súper importante y clave para la búsqueda del tesoro soñado.
Por eso mismo, no hace falta tener millonadas para que los niños jueguen e inventen, disfruten y vivan experiencias únicas en su infancia.
Os traigo un recopilatorio de ideas súper chulas basadas solamente en el cartón.

Un barco pirata donde los pequeños podrán recrear escenas de pelis de dibujos, o inventar sus propias aventuras. Los gorritos también se pueden hacer con cartón.

¿Tu hijo sueña con ser bombero? Dale el capricho y hazle un parque completo, para que sus amigos también puedan jugar. Puede ser una buena idea para fiestas de cumpleaños.

Un buzón mágico para recibir correspondencia. Con este juguete se pueden trabajar además habilidades con los pequeños. Una idea genial sería ponerlo en un lugar de la casa al que todos tengan acceso y abrirlo un día en específico de la semana, por ejemplo los viernes por la tarde. Todos los integrantes de la familia deben tener un mensaje del resto, pero ha de ser un mensaje positivo. Es una forma de crear tiempo en común y acentuar los valores de cada uno.

Coches de carreras al mejor estilo PICAPIEDRA, para que los niños se entretengan.

Las casitas siempre son un acierto, y si encima están adecuadas al tamaño de los niños… son ¡la pera!. Dentro podrán preparar comiditas, hacer la lista de la compra o echarse una buena siesta.

Castillos a la altura de príncipes y princesas en minuatura. Ellos mismos podrán decorar su morada, pintándola de colores o poniéndole pegatinas para acicalarla. ¡Que den rienda suelta a su imaginación!.

Y todo castillo requiere la presencia de un caballero. Haz tu propio disfraz y mimetízate a tope con la Edad Media.

Si el castillo es tamaño niño, todavía es mejor si cabe. Podrán campar a sus anchas dentro de él, haciendo que el juego sea aún más real.

Una granja al más puro estilo americano para guardar todos los animalitos. Es una idea fantástica.

Sentirte como Alicia en el país de las maravillas en su laberinto, puede hacerse realidad. Con un montón de cartón y una buena dosis de paciencia y maña, podemos conseguir algo tan espectacular como esto. Los peques pasarán largos ratos tratando de encontrar la salida. 

Una lavadora súper atómica para jugar. Puede servir incluso para guardar la ropa sucia de los peques. Cada uno, que le de el uso que prefiera :D.

Esto puede ser un ascensor, o incluso una máquina del tiempo. Aún recuerdo una serie de la tele, en la que el protagonista se metía en algo similar (con más luces y esas cosas) y salía cada vez disfrazado de algo diferente. Este juguete en particular me chifla.

¿Qué tal una sesión de mini-golf en casa? Es una idea muy original. Podemos jugar con palos de golf pequeño, o incluso con la mano. Usando pelotas de papel, de plástico o del material que se os ocurra.

Esto también es muy americano, pero seguro que a los enanos les encantará. Y mucho más en verano. Recuerdo que cuando íbamos al pueblo de mis abuelos, siempre fabricábamos una tienda, hacíamos zumos, bombones, o lo que se nos ocurría y lo vendíamos en ese puesto. Echábamos horas y horas jugando. Si lo customizamos un poco, podemos hacer algo tan chulo como ésto.

Esta última idea es sólo para atrevidos. Seguro que muchos no lo pondrán en práctica porque puede ser peligroso, pero yo lo veo y me apetece lanzarme. Los pequeños la gozarán, eso fijo.
Todas estas imágenes están sacadas de internet. Podéis echar un ojo en el buscador de google y seguramente encontraréis montones de cosas más e incluso mejores.
No todo son videojuegos y tecnología. Jugar al estilo de siempre, es lo mejor que hay.
Otro día os traeré propuestas con cartón para adultos. Os vais a quedar alucinados con todo lo que se puede hacer. Yo nunca lo habría imaginado.
¿Qué me decís? ¿Os gustan estas modalidades de juego? ¿Os habíais planteado alguna vez hacer juguetes vosotros mismos? ¿Preferís los juguetes comprados?
Contadnos.
https://mirefugiovirtual.wordpress.com/2016/01/26/juguetes-y-mas-juguetes/
lunes, 25 de enero de 2016
Article sobre el el valor del JOC
El valor del juego: cómo afrontan las niñas y niños los retos vitales
Traducción de Diana de Horna
El potentísimo impulso que sienten los niños por jugar no responde a una necesidad de “esparcimiento” ni de “diversión”. Responde a un propósito mucho más importante. Responde a su necesidad de sobrevivir. A lo largo de la historia y la prehistoria humanas, el juego ha sido la principal forma en que los niños y niñas han adquirido las destrezas, los valores, y los conocimientos que necesitaban para sobrevivir en el seno de su cultura. Los niños no juegan para evadirse de la vida real: juegan a la vida real. Al hacerlo, logran hacer frente a esas realidades física, intelectual y emocionalmente.
El juego también ayuda a los niños a afrontar y gestionar emocionalmente los horrores de su mundo y del nuestro, dondequiera que esos horrores se producen.
En artículos anteriores de mi blog he descrito cómo el juego ejercita y construye la capacidad de los niños para el lenguaje, el razonamiento, la motricidad, la capacidad para construir, y para relacionarse con otros (véase en especial el post del 1 de octubre de 2008). Allí he hablado del juego desde una visión que no contradice las imágenes felices que tenemos de los niños inmersos en actividades de juego que nos resultan gratas, y en entornos saludables. Pero el juego no es adaptativo solamente en entornos saludables. El juego también ayuda a los niños a afrontar y gestionar emocionalmente los horrores de su mundo y del nuestro, dondequiera que esos horrores se producen.
Nos gustaría pensar que los niños son absolutamente dulces e inocentes. En un mundo ideal, en donde los adultos fueran absolutamente dulces e inocentes, los niños podrían serlo también. Pero el mundo no es ideal, y los niños que crecen protegidos de las realidades del entorno en que antes o después habrán de desenvolverse estarán poco equipados para ese entorno. No debería sorprendernos que los niños se defiendan del abrazo protector de los adultos bienintencionados, que luchen contra las restricciones con que se pretende encerrarlos en zonas infantiles idílicas, y que se aventuren, como y cuando pueden, a experimentar el mundo real que les rodea y a incorporarlo en su juego. Son los niños, y no nosotros, quienes saben lo que es mejor para ellos.
Nos gustaría pensar que los niños son absolutamente dulces e inocentes. En un mundo ideal, en donde los adultos fueran absolutamente dulces e inocentes, los niños podrían serlo también. Pero el mundo no es ideal, y los niños que crecen protegidos de las realidades del entorno en que antes o después habrán de desenvolverse estarán poco equipados para ese entorno. No debería sorprendernos que los niños se defiendan del abrazo protector de los adultos bienintencionados, que luchen contra las restricciones con que se pretende encerrarlos en zonas infantiles idílicas, y que se aventuren, como y cuando pueden, a experimentar el mundo real que les rodea y a incorporarlo en su juego. Son los niños, y no nosotros, quienes saben lo que es mejor para ellos.
La evidencia más dramática que conozco en relación con el impulso infantil de reencontrarse incluso con los mayores horrores de su entorno a través del juego se encuentra en un libro asombroso de George Eisen publicado hace veinte años y titulado Children and Play in the Holocaust1. Aquí aparecen dos conceptos que se encuentran en los dos polos del espectro emocional de cualquier persona: el Holocausto nazi y el juego infantil. Es impactante ver ambos uno al lado del otro en el título de Eisen. Y sin embargo, como explica Eisen a lo largo del libro, los niños internados en los campos de concentración nazis y en los guetos jugaban, por muy brevemente que fuera, hasta que eran asesinados. Jugaban, no porque fueran indiferentes a los horrores que les rodeaban, ni para negar esos horrores o desviar su atención de ellos. Jugaban de un modo que les ayudaba a comprender, afrontar, y, en la medida de lo posible, gestionar de manera efectiva esos horrores. La evidencia que Eisen cita procede de diarios y entrevistas con los supervivientes.
Niñas y niños jugando a ser pistoleros.
Foto: "Gunmen at Suicide Circus", por Sascha Kohlmann, CC BY-SA 2.0
En los guetos, que eran el primer paso antes de ser enviados a hacer trabajo forzados y a los campos de exterminio, los adultos trataban de preservar para sus hijos alguna semblanza del juego inocente que habían conocido antes; pero los propios niños, por su cuenta, jugaban juegos que tenían sentido dentro de su entorno. Jugaban juegos de guerra, de “explotar búnkers”, de “masacrar”, de “robar la ropa de los muertos”, y juegos de resistencia. En Vilna, los niños judíos jugaban a “judíos y agentes de la Gestapo”, un juego en el que los judíos vencían a sus torturadores y los golpeaban con sus propios rifles (palos).
Incluso en los campos de exterminio, los niños que aún tenían salud suficiente para moverse, jugaban. En un campo jugaban a “hacer cosquillas al cadáver”. En Auschwitz-Birkenau se retaban unos a otros a tocar la valla electrificada. Jugaban a la “cámara de gas”, un juego en que arrojaban rocas a un hoyo mientras gritaban como si fueran personas agonizando. Se inventaron un juego llamado “klepsi-klepsi”, una forma de llamar al robo, que se inspiraba en el procedimiento de pasar lista que cada día observaban en los campos. Un jugador tenía los ojos vendados; entonces uno de los otros se adelantaba y le golpeaba fuerte en la cara, y después, con la venda quitada, el que había recibido el golpe tenía que adivinar, por la expresión facial y otros gestos, quién le había golpeado. Para sobrevivir en Auschwitz había que ser un experto en mentir -por ejemplo para robar pan o cuando se conocían los planes de alguien para escapar o participar en la resistencia- sin delatarse a uno mismo. Klepsi-klepsi parecía ser un buen entrenamiento para esas habilidades.
Incluso en los campos de exterminio, los niños que aún tenían salud suficiente para moverse, jugaban. En un campo jugaban a “hacer cosquillas al cadáver”. En Auschwitz-Birkenau se retaban unos a otros a tocar la valla electrificada. Jugaban a la “cámara de gas”, un juego en que arrojaban rocas a un hoyo mientras gritaban como si fueran personas agonizando. Se inventaron un juego llamado “klepsi-klepsi”, una forma de llamar al robo, que se inspiraba en el procedimiento de pasar lista que cada día observaban en los campos. Un jugador tenía los ojos vendados; entonces uno de los otros se adelantaba y le golpeaba fuerte en la cara, y después, con la venda quitada, el que había recibido el golpe tenía que adivinar, por la expresión facial y otros gestos, quién le había golpeado. Para sobrevivir en Auschwitz había que ser un experto en mentir -por ejemplo para robar pan o cuando se conocían los planes de alguien para escapar o participar en la resistencia- sin delatarse a uno mismo. Klepsi-klepsi parecía ser un buen entrenamiento para esas habilidades.
Hay quien piensa que los juegos violentos crean adultos violentos; pero en realidad es a la inversa. La violencia del mundo de los adultos lleva a los niños, como es apropiado, a jugar violentamente.
Cuando juegan -ya sea al juego amable que nos gusta imaginar o al tipo de juegos que describe Eisen- los niños incorporan la realidad de su mundo a un contexto ficticio, en el que resulta seguro mirar cara a cara a esas realidades, afrontarlas, experimentarlas, y practicar formas de gestionarlas. Hay quien piensa que los juegos violentos crean adultos violentos; pero en realidad es a la inversa. La violencia del mundo de los adultos lleva a los niños, como es apropiado, a jugar violentamente. ¿De qué otra forma podrían prepararse emocional, intelectual y físicamente para enfrentarse a la realidad? Es un error pensar que de algún modo podemos cambiar el mundo, en el futuro, controlando el juego de los niños y controlando lo que aprenden. Si queremos cambiar el mundo, tenemos que cambiar el mundo mismo, y los niños nos seguirán. Los niños deben prepararse, y se prepararán sin duda, para el mundo real en el que han de esforzarse por sobrevivir. Tratemos de hacer ese mundo, desde la realidad y no desde la farsa, tan feliz como nos sea posible.
El artículo original fue publicado en la revista online Psychology Today.
http://estonoesunaescuela.org/bitacora/aprendizaje/el-valor-del-juego-para-afrontar-retos-vitales#.VqYsiKrUM5o.gmail
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